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lunes, 15 de abril de 2013

"Una bandera es un presente bañado en un sentimiento"


   "Ir a casa de alguien, señalarlo, decirle sé dónde vives y ejercer violencia física o verbal contra él o ella, su familia y las personas que están en esa casa es un acto de totalitarismo, de nazismo o de fascismo”- M. Dolores de Cospedal

   Se refiere, la señora de Cospedal, a los escraches pero bien podría referirse cualquier ciudadano libre con los mismos términos a la malversación de caudales públicos, a la burbuja inmobiliaria, a las cargas policiales, a la alejada clase política, al derroche por parte de nuestras Administraciones Públicas (en plural), al caso Nóos, al caso Palma Arena, al caso de los ERE, a la trama Gürtel, a Bankia, a una cifra, pongamos, de 6 millones.

   Por suerte, ninguno de los supuestos planteados puede considerarse totalitarismo, nazismo o fascismo pues el ciudadano de España es un ciudadano libre (reconocidos como tal, aunque de forma limitada, desde 1812). Y es por ello por lo que las palabras de esta señora carecen de cualquier razón pues, si este fuese un Estado totalitario, poco habrían tardado nuestros ciudadanos libres en rebelarse y hacer una caza de brujas, o de elefantes, en nuestro Estado social, democrático y de derecho (art. 1.1 CE).

   Ayer fue 14 de abril, aniversario de la proclamación de la IIª R. Española. Miles de ciudadano libres se echaron a la calle pidiendo la abdicación de Juan Carlos I, rey, y la instauración de la IIIª República. Otros tantos pedían la continuidad de la monarquía. Las redes sociales echaban humo. Las viñetas cómicas de diferentes medios veían un filón psudo-mediático. En definitiva, para unos ojos alejados del periodismo como los míos algo estaba claro: en España existe un debate interno sobre la continuidad o no de la monarquía.

   Entonces pensé en este pasodoble y en su letra (recomiendo su lectura antes de continuar). Tras escuchar algunos de sus versos más interesantes llegué a una conclusión.

   ¿Qué es lo que necesitamos en España: una bandera roja y gualda, tricolor o una bandera que al verla la sientan suya la gente?
   ¿Es realmente necesario este debate, por otro lado interesante, en estos tiempos que nos hacen correr (porque los tiempos no corren solos)?

   A una bandera “se la quiere simplemente porque es tuya”. Es necesario que nuestra bandera, sea del color que sea, sea nuestra. Del pueblo y de los gobernantes que han de mirar hacia un mismo fin: “la felicidad de la Nación”  (art. 13 C.1812).

   No necesitamos una bandera histórica ni meritoria. Tampoco una bandera que represente ningún poder soberanisísimo (porque eso suena a Generalísimo, y esa palabra trae agrios pensamientos a cualquier ciudadano libre que la escuche) ni a una Jefatura de Estado, del tipo que sea, superior a cualquier otro poder estatal. Y es que, “de una bandera no se quiere su grandeza”.

   Los ciudadanos debemos dejar de lado nuestro pensamiento político, del tipo que sea, y mirar unidos en una misma dirección que no ha de ser otra que el bien común. Las ideas democráticas, ya sean de derechas o de izquierdas, se diferencian no en el fin sino en los medios que son, precisamente, medios democráticos. ¿Cómo conseguir esta unión en principio difícil? A través de un sentimiento de unidad ciudadana. Dejando de lado los complejos, la mayoría históricos, y trayendo para sí las opiniones idénticas. “Es la expresión de su pueblo”.

  Una bandera debe ser algo más que un trozo de tela colorido. Debe de representar al conjunto de ciudadanos de un territorio que aceptan de forma voluntaria un Gobierno democrático y que, juntos, buscan el bien común de todos y para todos con el esfuerzo de todos. Una bandera debe alejarse de todo interés político, natural por otro lado y centrarse en la representación del conjunto de ciudadanos. 

   Unidos bajo una misma bandera (y que nadie piense en un trozo de tela), que lejos está esa unidad de cualquier totalitarismo, podremos terminar con una situación de escracheo político y bancario, y viceversa. Bajo nuestra bandera, nuestra, nuestra, nuestra, podremos hacer frente a los gobernantes apáticos (que no totalitarios, Dios me libre de decir eso), a la corrupción social, a la cifra que más nos preocupa, y al precio de gasolina: a uno con cuarenta y tres el litro.  



“Una bandera es un presente
bañado en un sentimiento
una bandera es el orgullo
que empuja mas fuerte que el viento
que arrastra mas que un temporal
una bandera izada al viento
es la expresión de su pueblo
una bandera es la añoranza
de los que están lejos de su patria
de su familia y de su hogar
de una bandera no se quiere su grandeza
ni su elegancia, ni su porte, ni hermosura
a una bandera se la quiere simplemente
porque es tuya,
pa esta república quisiera
que tuviese su bandera soberana
que no fuese patrimonio de un palacio
y que al mirarlate enganche el alma, el alma, el alma
pa esta república quisiera
que su gente inventaran su bandera
sin más coronas ni aves guerreras, guerreras, guerreras
una bandera que al verla
la sientan suya la gente
ya sean del mar o del campo
ya sean hombres o mujeres
una bandera tan noble
una bandera tan bella
hay si fuese verdad esa bandera
yo moriría por ella”- T.Tovar. 2007


1 comentario:

  1. Ley de Godwin:"A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno" Esto es extensible a debates muy largos en los que jueguen distintos intereses.
    http://lostrolls.com/pics/t/8242-1.jpg

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