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viernes, 8 de marzo de 2013

Del Falla al Leviatán, y viceversa


-DEL FALLA AL LEVIATÁN, Y VICEVERSA-

  <<El Leviatán>> (Thomas Hobbes, 1651) supone una afirmación del Estado (Leviatán) como figura absoluta y autoritaria de poder. Ese Estado perverso no dista mucho del Teatro Falla.  ¿Es el Templo de ladrillos coloraos el Leviatán del Carnaval? Lo veremos desde la perspectiva hobbesiana del Hombre y del Estado.

  -DEL HOMBRE

  El hombre debe su conocimiento a su propia experiencia. Tanto has hecho, tanto sabes. Dice Hobbes que los recuerdos posibilitan al hombre el simular los acontecimientos futuros evitando resultados indeseados anteriores.

  ¿Podemos pensar que nuestro Carnaval no subsistiría sino es por los recuerdos de los pellejos ochenteros? El Carnaval, lejos de experimentar un cambio no basado en la experiencia sino en el propio progreso del arte, debe mantenerse como antaño. Un Carnaval que huela a Moscatel, a mostraor y a 3x4. No estoy delirando. Una importante legión de carnavaleros así lo cree. Sin embargo, este discurso pasado podría suponer una fuente de engaños y errores que no harían más que confundir lo que se pretende, un Carnaval renovado que huya de las Murallas y se muestre al mundo.

  El hombre ha de basar su conducta en su propia voluntad (voluns). Una acción que se motive en su propio deseo. El poder como fin al que todo hombre ha de aspirar. Debe conseguir ese poder a toda costa incluso, dice Hobbes, acudiendo a la guerra.

  El Carnaval es veneno del malo, del que engaña, traiciona y hunde. Hemos visto puñaladas entre hermanos y compañeros. Sablazos entre aficionados y hooligans del Gallinero C.F. ¿Queremos ese Carnaval? Yo no. Queremos disfrutar de un verdadero Carnaval capaz de unir culturas y cantos, civilizaciones y llantos.  Abandonemos un concepto perverso y corrompido de arte.

  -DEL ESTADO

  Esos hombres (pellejos y legionarios) sirven a un Estado. De esta caletacrática y abstracta institución emanan leyes positivas y naturales que impiden el desarrollo del arte carnavalizado o del Carnaval hecho arte.

  La ley positiva la hacen los pellejos. Me refiero al Reglamento, culpable de la última catástrofe. La natural la hacen los legionarios, culpable de que aquel revolucionario tomase las calles que huyen del mar. El Carnaval las sufre. Nos lo dice la experiencia y la conciencia de los que lloran.
Decía Hobbes que el hombre, para evitar el que sus pasiones fuesen limitadas por estas leyes debía, sencillamente, obedecerlas. ¿Esto es trasladable a nuestro Carnaval? Algunos consideran que sí. Con ese pensamiento probablemente hoy seguiríamos cantándole a un balcón para referirnos a aquel General ya muerto.

  Para finalizar, Hobbes considera que existían tres tipos de gobiernos: la monarquía, la aristocracia y la democracia. En el Estado-Falla convergen todas las modalidades. Una monarquía (jurado) que hace lo que se sale de sus ilustrísimos cojones sin ningún tipo de responsabilidad. Una aristocracia (autores) que se ríe desde su sillón, obtenido tras luchas milenarias, de aquellos que intentan acudir a la batalla con un escudo de cuplés callejeros. La democracia (público) está en contra de la monarquía, a la que abuchea, y de la aristocracia, a la que hunde; pero que no se come un carajo (con perdón).

Espero que les haya gustado,


1 comentario:

  1. Bueno, un poco extraño; mezclas el lenguaje filosófico con el vulgar pero la idea es interesante y original.
    Se nota que os hacéis mayores y que ya vais teniendo mucho que decir y aportar.

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